8/12/15

LA NAVIDAD DE LA HIPOCRESÍA


“La noche de la Navidad o la hermosa creencia del rocío de la noche del solsticio, con la que las estrellas ungen las almas auténticas”

Antonio Muñoz Roig


Escribí este artículo en la Navidad de 2011, habiendo sido, des entonces, uno de los más aplaudidos por la audiencia, razón por la que vuelvo a publicarlo tras haberlo sometido a varias modificaciones que no han transformado su esencia original.



Un año más me apresto a vivir, por no decir que soportar, las mal llamadas fiestas navideñas, circunstancia que aprovecho para denunciar, siempre desde un espíritu crítico cada día más beligerante, el fariseísmo contumaz con el que se pretende disfrazarlas y convertirlas en un esperpéntico canto al consumismo y en una oda a los más bajos instintos materialistas.
Unas fiestas navideñas que, en su origen, representan la ancestral celebración pagana del solsticio de invierno del 25 de diciembre (el día más corto del año y, por lo tanto, el de menos luz), antes de que la Iglesia Católica, allá por la Edad Media, y con la finalidad de desvirtuar aquellos ritos (de los que el árbol de Navidad es su exponente más ilustrativo) se la arrogase para sí, camuflándolos bajo el ropaje de una bonita leyenda carente del menor rigor histórico, aderezada con simbólicos nacimientos y esotéricas adoraciones.
Nos han pintado la Navidad como una etapa idílica en la que todo parece humanizarse y, donde hasta los opuestos, parecen aproximarse hasta la fusión; unas fechas donde la tristeza, la depresión y la desesperanza parecieran desaparecer como por encanto, y hasta donde la solidaridad pareciera expandirse por doquier como un bosque de estrellas........
Unos días también, en los que una supuesta fiebre humanitaria pareciera invadirlo todo, mientras brilla por su ausencia durante el resto del año, humanización sólo auténtica, si fuera diaria y naciera desde el interior de cada cual, lejos de moralinas pasajeras y de cosméticos lavados de conciencia.

Por otra parte, asistimos al patético desfile, por las más céntricas, luminosas y engalanadas calles y plazas de nuestros pueblos y ciudades (pues las restantes parecieran no existir), de un ejército de “zombis” consumidores cuya única motivación parecer ser satisfacer un vacío que no podrán llenar, ni con falsas sonrisas ni con la compañía, tantas y tantas veces indeseada, de gentes con quienes no les une más que la apariencia, el desprecio o la hipocresía más indisimulada.

Un consumismo navideño devorador que, no satisfecho con la llegada de “Reyes Magos”, ha importado también a “Papa Noel” o “Santa Claus”, duplicación con la que el sistema capitalista, ha pretendido robustecer, con argumentos tan peregrinos como inconsistentes, el consumismo irracional, al tiempo que, hasta hace pocos años, algunos “adornaban” las ventanas de sus hogares, con patéticos muñecos que decoraban su esnobismo y ahora, sino en la basura, duermen en un oscuro rincón de sus hogares.

Asimismo, para “celebrar” la llegada de tan “entrañables” fiestas, nos reuniremos, hipócritamente, por un lado, durante comidas o cenas de trabajo, con aquellos que, incluso, nos someten a condiciones laborales esclavistas o han puesto fecha de caducidad a nuestra actividad laboral; mientras, por otro y peor aún, participaremos en “cenas y comidas familiares” donde asistiremos, en no pocas ocasiones , a toda una pléyade de mordaces ironías y "espectáculos" innombrables, incluidas numerosas discusiones y hasta peleas que terminan requiriendo la presencia policial.
Tampoco dudaremos en comprar a nuestros hijos una montaña de juguetes para que aprendan a no entretenerse con ninguno, atiborrándoles de aparatos electrónicos que les “ayuden” a privarlos de la creatividad y humanidad propias de la esencia humana, haciéndoles más fácil el tránsito hacia el transhumanismo.

Tampoco faltarán las “felicitaciones” propias de tan enternecedoras fechas para falsear, también, las falsas amistades, que sólo serán ciertas, si transcienden los límites de unos días tan señalados, de la misma manera que las plantas requieren de un riego constante y no sólo de unas simples gotitas de agua para sobrevivir sanas y esbeltas.

Y, en medio de este aquelarre de falsedades, la maquinaria publicitaria comercial será encendida a todo gas, para corromper las conciencias de quienes ni si siquiera, son conscientes de ser simples marionetas a las que el Sistema maneja con tanto desprecio como maquiavélica impunidad, tratando con ello, pero sin conseguirlo, de ocultar una sociedad ególatra, insolidaria y llena de carencias materiales, cuya tristeza de espíritu es incapaz de encubrir.
Y, como telón de fondo, los embusteros mensajes de personajes como los Reyes de las Españas de turno; de los psicópatas presidentes del gobierno central y de los 17 “reinos de taifas” que arruinan a la población cada segundo que respiran; de los miles de alcaldes que han usurpado, desde hace siglos, el poder vecinal y concejil, mancillando la única democracia que lo es, la asamblearia; los “manda más” de nuestras empresas, jefecillos de centros de trabajo o abraza farolas de poca monta gratificados como “estómagos agradecidos” que, sin la menor vergüenza, se atreven a desearnos "lo mejor".

Un panorama lúgubre, dirán algunos; desolador, opinarán otros; veraz, afirmarán otros tantos.......y, aunque parezca mentira...... esperanzador, esgrimirán los menos......, teniendo en cuenta que, sólo partiendo de un supuesto diagnóstico acertado, es posible hacer frente a la enfermedad que padece la sociedad en la que vivimos.

Pese a todo, y ás allá de los típicos y rancios mensajes tradicionales con perfume de hipocresía  propios de estas singulares fechas, en este Solsticio de Invierno, brindaré:
  • brindaré por quienes son un ejemplo constante de perseverancia, compromiso, generosidad y entrega incondicional;
  • brindaré por quienes hacen de la solidaridad, la cooperación  y el respeto mutuo, la base de su actuar esencial;
  • brindaré por quienes resisten cualquier clase de opresión, y por quienes defienden la libertad aún a riesgo de perderla;
  • brindaré por quiénes nunca se rinden y siempre miran hacia adelante sin doblegarse jamás;
  • Brindaré por aquellos que han perdido sus hogares, por quienes luchan, sin desfallecer, por defender su derecho a una vivienda digna y por todos los comprometidos en la lucha contra todas las variantes de la injusticia;
  • brindaré por quienes sufren soledad, dolor o miedo, para que puedan encontrar consuelo, apoyo y esperanza;
  • brindaré por aquellos, en cuyos corazones jamás olvidan un gesto de gratitud;
  • brindaré por aquellos que siempre están ahí, y no sólo en aquellas fechas caprichosas dictadas por la hipocresía;
  • brindaré por quienes comenzaron a hacer un consumo racional y sostenido de las cosas, haciéndole la pascua al Capital;
  • brindaré por cualquier propósito de enmienda que sea sincero, y por quiénes, humildemente, tienen la valentía de reconocer sus errores;
  • brindaré por aquellos que se han ido, y cuyo recuerdo nos acompañará siempre;
  • brindaré por el despertar de las conciencias de los espíritus más elevados, y por quiénes, en estos tiempos de oscuridad, se atreven a pensar por sí mismos con independencia de criterio;
  • brindaré por el renacer de la esperanza de aquellos que la han perdido;
  • Y, sobre todo, brindaré por todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que son muchos, y especialmente por ti;
     
    Por todos brindaré, aferrándome a la hermosa creencia del rocío de la noche del solsticio, con el que las estrellas, ungen las almas auténticas.

De todo corazón

SALUD, PAZ Y LIBERTAD


Firmado: Antonio Muñoz Roig

 


4 comentarios:

  1. No puede ser mas acertado el texto. Solo podremos avanzar si sabemos el terreno que pisamos y solo lo haremos si lo acometemos con determinación. Felices fiestas Antonio, de corazón.

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  2. Bellísimo.
    Un abrazo desde el rocío de la noche.

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  3. Estoy de acuerdo,las navidades se han convertido en lo contrario a lo que eran,un momento de convivencia entre iguales.

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  4. Ya es muy tarde y no puedo continuar, pero lo poco que he leído me encanta... Mañana o pasado más...

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